30 oct 2012

No se en que momento se pasó todo tan rápido, hace un tiempo atrás esperaba con ansias que llegue el 8 de diciembre para armar el arbolito de navidad, decorarlo con un montón de cosas y sentir que la casa tenía más vida, era iluso pensar que un árbol con pelotitas de colores podía cambiarte el ánimo, pero así lo creía yo, y así con emoción esperaba que llegue Navidad, para comer esa mesa dulce con turrones de maní crocante, turrones blancos, maníes con chocolate, y muchísimas cositas ricas, y sobre todo esperaba el 24 de diciembre para mirar los fuegos artificiales de las 12 y que de repente cuando entrara a mi casa sucediera algo mágico: el arbolito de repente lleno de regalos que me había traído Papá Noel, esos regalitos que me moría por abrir (hoy en día me doy cuenta de todo el esfuerzo que llevó comprarme regalos, y estoy agradecida) y veía como todos se reían de mi estado de ánimo super alterado jajaja sabían que estaba demasiado contenta, nunca me voy a olvidar de la imagen de la abuela y el abuelo que estaba sentado en la punta de la mesa con mezcla de emoción y risa, viendo como sus nietos habrían los regalos, esos nietos que jugaban a los power y y terminaba siempre golpeada jajaja, en fin, una familia chica la de mamá pero festejando como siempre. Ni hablar del 31 de diciembre obvio que todo era alegría y más alegría, toda la familia de papá junta, todos los tíos charlando de sus vidas y preparando el fuego del asado, haciendo chistes, riéndose a más no poder, las tías preparando la comida (cocinar para tantas personas era un re sacrificio, pero vale destacar que esas ensaladas de papa, huevo, pollo y mayonesa, eran lo mejor) y nosotros los primos más chicos (en esa época chiquitos, ahora con todos los que llegaron después somos de los más grandes) esperando a que lleguemos todos a la casa de Tucuman para empezar a jugar, obvio me la pasaba jugando con mis primos, a la mancha, a la escondida, a millones de cosas que me encantaban, hacíamos todo juntos, hasta íbamos a comprar cohetes juntos, nadie salía si no llegaban todos, y cuando llegábamos a cualquier lugar a comprar, la persona que vendía miraba a todos con caritas de felices y se reía jajaja. Durante la casi nochecita tipo 8 siempre enganchábamos a alguien para que nos lleve un rato a la plaza y hacer competencias con las hamacas para ver quien llegaba más alto.. risas, risas y más risa. Y como olvidarme de ese brindis de las 11.55 acordándonos de los abuelos, de esas personas que nos iluminan día a día, esas palabras de papá que te pegan en el lugar justo, y ahí empezaban los llantos de todos, por mi parte ver a papá emocionado ya era motivo para que yo llore, y ahí estábamos abrazándonos los unos a los otros, como siempre tiene que ser, creo que los primeros 10 minutos después de las 12 eran llantos y más llantos, pero bueno, de todo uno se recupera y era el momento de salir a tirar los cohetes y saludarse con los vecinos que hacían lo mismo que nosotros, mirar para el cielo y ver todo ese espectáculo. Y claro, después era música, joda, y más música y algunos rock and rolles entre los "grandes", y los primos seguíamos jugando hasta las 6 de la mañana que terminábamos sentados en el capot del auto de papá mirando como amanecía, y nos creíamos re grandes por aguantar tanto tiempo despiertos, y a la vez veíamos que los tíos nos miraban como diciendo "SON NUESTRA FELICIDAD". 


¿Dónde habrá quedado todo ese tiempo? ¿Cuándo fue que crecimos tan rápido? Hoy ninguna navidad, ni ningún año nuevo es igual, ya no estamos TODOS, por distintas cuestiones, muchos ya tienen sus familias, y distintas obligaciones que hacen las cosas un poco más complicadas para poder juntarse, y otros están acompañándonos desde arriba con los abuelos. ¿Habrá oportunidad de poder vivir esto devuelta? Quiero mi vida sin preocupaciones, quiero mi mundo sin momentos malos, quiero a mi familia unida ahora y siempre.

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