"Hay que brindar
ayuda", "hay que ser solidario", constantemente escuchamos por
todos lados que ese es nuestro deber, que necesitamos ayudar, que la
solidaridad es el valor más importante del ser humano, que sin ella nuestro
corazón no sería bondadoso.
Pero ¿Todos los que
necesitan ayuda quieren ser ayudados? Podría asegurar que, a cada uno de los
que habitamos esta tierra alguna vez alguien nos dijo: "No necesito ayuda,
puedo SOLO, se como solucionarlo". Si uno intenta ayudar pero del otro lado
solo nos encontramos con muros, obstáculos y una oscuridad inmensa que no nos
dejan ver las necesidades del otro, entonces ¿Cómo ayudar a quien teme ser
ayudado? ¿Cómo sanar a quien no quiere ser curado? ¿Cómo ayudar a alguien, que
cree que recibir ayuda es signo de debilidad?
A veces para que algo
cambie hay que accionar. A veces para construir, primero hay que destruir. A
veces para que nazca un mundo nuevo, hay que terminar con el anterior.
Cada vez que queremos
ayudar a alguien, pensamos que hay que transformar al otro, que es aquel y solo
aquel el que tiene que cambiar y muchas veces terminamos cambiando nosotros
mismos, cuando la realidad aparece y te hace dar cuenta que los demás solo van
a aceptar tu ayuda cuando realmente la necesiten.
Hasta el castillo más
sólido en algún momento se desmorona, y es ahí, cuando el suelo se resquebraje,
cuando el orgulloso príncipe clamará por ayuda.
No es el hartazgo lo que lleva
a cambiar, es el hartazgo del hartazgo. No es antes ni después,
si no en el momento justo, ahí cuando el agua está llegando al cuello. Recién
cuando se pase el efecto de la anestesia, y se sienta el dolor enmascarado,
recién ahí, el enojo será angustia y la angustia será un pedido de ayuda.
Cuando escapar de la
trampa mortal de la soledad, sea más seguro que quedarse en ella. Ni antes, ni
después, si no en el preciso instante en el que el mundo se te viene encima, es
cuando te animas a pedir ayuda. No se puede tirar un
salvavidas a quien no sabe que se está ahogando. Ni antes, ni después, sino en el preciso
instante que lo necesitas.
¿Cuánto es demasiada soledad para querer salir del
aislamiento? ¿Cuánto es demasiado maltrato para querer terminar con él? ¿Cuánto
es demasiado abuso como para querer ponerle un límite? Entonces, finalmente,
cuando los humanos tienen una necesidad profunda, extienden la mano, y piden
ayuda.
Llega el día, que hasta
el más orgulloso pide ayuda. Cuando el diluvio no cesa y el agua lo tapa todo,
recién ahí, los humanos claman por un lugar en el arca. Vinimos a este mundo a
ayudar, pero para eso, primero debimos comprender el concepto de ayuda, ¿Qué es
ayudar?
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