14 oct 2013

Ayudar

"Hay que brindar ayuda", "hay que ser solidario", constantemente escuchamos por todos lados que ese es nuestro deber, que necesitamos ayudar, que la solidaridad es el valor más importante del ser humano, que sin ella nuestro corazón no sería bondadoso.
Pero ¿Todos los que necesitan ayuda quieren ser ayudados? Podría asegurar que, a cada uno de los que habitamos esta tierra alguna vez alguien nos dijo: "No necesito ayuda, puedo SOLO, se como solucionarlo". Si uno intenta ayudar pero del otro lado solo nos encontramos con muros, obstáculos y una oscuridad inmensa que no nos dejan ver las necesidades del otro, entonces ¿Cómo ayudar a quien teme ser ayudado? ¿Cómo sanar a quien no quiere ser curado? ¿Cómo ayudar a alguien, que cree que recibir ayuda es signo de debilidad?
A veces para que algo cambie hay que accionar. A veces para construir, primero hay que destruir. A veces para que nazca un mundo nuevo, hay que terminar con el anterior.
Cada vez que queremos ayudar a alguien, pensamos que hay que transformar al otro, que es aquel y solo aquel el que tiene que cambiar y muchas veces terminamos cambiando nosotros mismos, cuando la realidad aparece y te hace dar cuenta que los demás solo van a aceptar tu ayuda cuando realmente la necesiten.
Hasta el castillo más sólido en algún momento se desmorona, y es ahí, cuando el suelo se resquebraje, cuando el orgulloso príncipe clamará por ayuda. 
No es el hartazgo lo que lleva a cambiar, es el hartazgo del hartazgo. No es antes ni después, si no en el momento justo, ahí cuando el agua está llegando al cuello. Recién cuando se pase el efecto de la anestesia, y se sienta el dolor enmascarado, recién ahí, el enojo será angustia y la angustia será un pedido de ayuda.
Cuando escapar de la trampa mortal de la soledad, sea más seguro que quedarse en ella. Ni antes, ni después, si no en el preciso instante en el que el mundo se te viene encima, es cuando te animas a pedir ayuda. No se puede tirar un salvavidas a quien no sabe que se está ahogando. Ni antes, ni después, sino en el preciso instante que lo necesitas.
¿Cuánto es demasiada soledad para querer salir del aislamiento? ¿Cuánto es demasiado maltrato para querer terminar con él? ¿Cuánto es demasiado abuso como para querer ponerle un límite? Entonces, finalmente, cuando los humanos tienen una necesidad profunda, extienden la mano, y piden ayuda.
Llega el día, que hasta el más orgulloso pide ayuda. Cuando el diluvio no cesa y el agua lo tapa todo, recién ahí, los humanos claman por un lugar en el arca. Vinimos a este mundo a ayudar, pero para eso, primero debimos comprender el concepto de ayuda, ¿Qué es ayudar?
Ayudar, no es darle al otro lo que uno cree que necesita, si no descubrir, que es lo que realmente el otro necesita. Ayudar, es ser ese arca que salva a otro del naufragio, ayudar es ser ese lugar donde poder preservar lo mejor de la especie. Ayudar, es dar eso que el otro necesita, aunque el otro no sepa que lo necesita. 

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